Mini Piti

 

Nikki

Como les conté en el artículo “10 metros que cambiaron mi vida”, luego de la partida de mi Piti, mi familia y yo quedamos sumamente tristes. Mi casa se sentía sola y triste pues hacía muchísima falta Piti pero nos dimos cuenta que aparte del gran vacío que cada uno tenía en su corazón, también teníamos una gran porción de amor que podíamos dar a otros perritos y eso por eso que decidimos adoptar. Ya teníamos otro perro adoptado que se llama Bernardo, de quien les contaré otro día. Asistimos a la próxima feria de adopciones que hubo y ya habíamos decidido a quien íbamos a adoptar.

Cuando llegamos, el perrito por quien nos habíamos decidido no estaba porque estaba enfermo y no lo habían podido llevar. Nos acercamos a ver a los demás perritos en adopción y lo primero que vimos fue a una canchita linda que estaba acostada sobre una piedra. Nos llamó mucho la atención porque era ver a Piti en pequeña. Sin dudar un momento decidimos que la adoptaríamos, aceptando también la condición para poder adoptarla que era adoptar también a mi Chusi (de quien ya conocen la historia) porque eran “hermanitas”. Por supuesto, físicamente de hermanitas no tenían absolutamente nada. Solamente que eran inseparables, se amaban y se defendían una a la otra.

La despertaron para que nos la lleváramos y en su mirada se podía ver que estaba triste y pedía poder dar y recibir amor. La cargamos y desde ese momento le entregamos nuestros corazones y ella se los robó. Definitivamente nos ayudó a sanar las heridas que había dejado la pérdida de Piti. La llamamos Nikki, y estas dos nuevas integrantes de nuestra familia nos devolvieron la felicidad y ahora al verlas a los ojos, se puede apreciar la inmensa ternura que hay dentro de un perro y lo felices que son con tener a alguien a quien darle amor.

Nikki y Chusi tenían seis meses cuando llegaron a nuestras vidas. Hoy tienen dos años y cada día de sus vidas y de las nuestras nos han llenado de amor, alegría y paz. Y así como ellas dos, allá afuera hay muchísimos perritos más esperándote a ti para llenarte de amor y cambiarte la vida. En Guatemala habitan en la calle más de cinco millones de perros, por favor ADOPTA, NO COMPRES.

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